Vecinos alertan de asentamientos en la calle que elevan el riesgo de contagio en los barrios

«Los indigentes y menores no acompañados que frecuentan la plaza Jesús Maroto y alrededores defecan y duermen en el garaje situado en la calle Alta, 43. Estamos realmente preocupados por el posible foco de contagio que esto puede suponer». Así comienza uno de los escritos enviados por estos vecinos del barrio del Carmen, uno de tantos y a los que han sumado también denuncia en la comisaría por la rotura de puertas, para que el gobierno municipal erradique uno de los principales asentamientos en Ciutat Vella.

«Solicitamos colaboración del Ayuntamiento, de Servicios Sociales y de la Policía Local, habida cuenta de que numerosas patrullas aparcan en este garaje», añaden, para reclamar la identificación de las personas que entran y su traslado a un albergue municipal, al menos hasta que se acabe el estado de alarma.

La crisis sanitaria ha disparado todas las alarmas en los barrios donde hay concentración de indigentes. El Consistorio ha abierto tres polideportivos para que los sin techo puedan ducharse a diario, además de recoger un kit de higiene y comida. Además, la residencia de la Pechina se ha transformado en un alojamiento destinado a personas sin recursos, junto con otros acuerdos que persiguen como único objetivo reducir los contagios.

En esta zona se encuentra el Centro de Apoyo a la Inmigración, donde las personas que acuden deben sufrir esperas de varias horas. Esta es una de las razones por las que hay colchones y tiendas de campaña. «Está en la calle del Pou y se produce la continua presencia de personas (muchas de ellas menores de edad) que duermen en la calle y se les ha visto drogándose utilizando bolsas para aspirar disolventes y demás. Se producen peleas y enfrentamientos», se comenta en otras de las quejas vecinales presentadas en el Consistorio.

«Solicitamos que se adopten las medidas oportunas instalando urinario portátiles o facilitándose el acceso a servicios municipal», comentan en otro de los escritos. Desde hace unos días, las personas sin techo pueden guarecerse en tres recintos deportivos, uno de ellos en el Carmen. Además del indudable beneficio para los sin techo, otra de las motivaciones que lograr reducir el número de incidentes.

«Es perjudicial para la salud pública y además acumulan trastos y enseres que abandonan en la vía pública y zonas comunes del garaje», comentan estos residentes, además de mostrar denuncias interpuestas la semana pasada. «No se entiende cómo puede ocurrir esto y que no se toman cartas en el asunto», criticaron. El Consistorio sí que aprobó una batería de medidas para aumentar el número de alojamientos, ofrecer duchas diarias y alcanzar acuerdos con lugares tan diversos como un convento en Torrent o el centro juvenil de Bombas Gens, pero no es suficiente a la vista de las denuncias.

Jardín de Giorgeta

El caso del barrio del Carmen no es único. Vecinos de la avenida Giorgeta denunciaron ayer otro asentamiento junto a la antigua estación de tren de Villanueva de Castellón, ahora una biblioteca pública y un centro de mayores.

«Desde hace algunos días, llevamos viendo a varios hombres y mujeres de una edad entre 35 y 50 años con un tinglado de colchones, cartones, mantas sabanas, etc. A la vista de todo e incluso con ropa colapsada en las barandillas del jardín que recae a la calle Uruguay», señalan.

«Hemos llamado varias veces a la Policía Local exponiendo el caso y unas veces nos pasan con otros compañeros y otras veces nos dejan el teléfono en espera. Podemos comprender que ahora la carga de trabajo es grande, pero si van denunciando a personas por no realizar los confinamientos en sus casas, este foco de infección debería ser prioritario retirarlo», añadieron.

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