El Valencia descabalga a ADU del viejo Mestalla

Casi un año ha durado la esperanza. El solar del viejo Mestalla y la obra parada del nuevo van a continuar siendo una pesadilla para Peter Lim (del que dijo Salvo que compraría la parcela por 150 millones); para el Valencia y sus aficionados; y para la ciudad y sus políticos. El club comunicó ayer que ADU deja de tener la exclusividad, posición que disfrutaba hasta la fecha ya que para este mismo martes estaba prevista la firma de la compraventa. «De mutuo acuerdo», explica la nota que ofreció el club para justificar la rescisión, porque «no se dan las circunstancias». La operación salta por los aires porque la cooperativa no ha alcanzado como muchos preveían esas garantías a las que se había comprometido: ni con la firma de la venta de los pisos ni por el respaldo financiero que pretendía.

«El Valencia va a analizar diferentes alternativas con el mismo objetivo de llevar a cabo la operación en su conjunto» añadía el club en la versión difundida. ADU, que mantenía una falsa apariencia hace apenas unos días, sigue en la carrera pero ya no a la cabeza en solitario sino en una posición mucho más escorada. De hecho, algunas de las firmas importantes que le acompañaban en este gigante proyecto denominado Real Acequia de Mestalla (calculado en 400 millones) y viendo el cariz que tomaba la situación, decidieron semanas atrás separarse de manera un tanto sigilosa.

«Queremos acabar el estadio, es un proyecto fundamental para el club y para la ciudad», pronunciaba ayer mismo Anil Murthy, después de reconocer que el sábado informó del cambio de rumbo al Ayuntamiento y a la propia cooperativa. «Es una operación también muy importante para los valencianos que quieren comprar su casa en el actual Mestalla. Compartimos la misma preocupación e interés con la Administración para que este proyecto se acabe, todos hemos apoyado para que esta propuesta de la cooperativa saliera adelante». Ni una mención concreta a qué va a hacer Lim.

Precisamente desde el Ayuntamiento siempre se habían manifestado con una prudencia absoluta al respecto, aunque públicamente y el mismo Joan Ribó en varias ocasiones había aplaudido esta iniciativa. Aún así, siempre se había considerado desde el consistorio que hasta que no entraran las máquinas al nuevo estadio, no se iba a dar nada más que un correcto y político respaldo a ADU. El problema es más serio de lo que parece y pone no sólo al Valencia en una comprometida situación, en lo que a sus balances de futuro se refiere, sino que también afecta directamente a Bankia y a Caixabank, las entidades que tienen sobre la parcela las garantías hipotecarias. Hay que tener muy presente que la ATE creada para el caso exclusivo que afecta al proyecto urbanístico del Valencia no es una fórmula perenne. Es evidente que mientras no se archive, no se puede dar por enterrada definitivamente. Pero el tiempo pasa y conforme se van incumpliendo plazos y acciones (del famoso hotel del antiguo ayuntamiento al polideportivo que se tiene que hacer en el nuevo Mestalla, por ejemplo) el nudo se va cerrando y la asfixia es cada vez mayor.

¿Qué puede pasar? Pues en un escenario pesimista, o realista, el día que la ATE sea historia, el Valencia se quedará con una parcela (la del viejo estadio) de 97.225 metros cuadrados de uso deportivo. Y eso dibuja un escenario terrorífico porque en ese suelo destinado ahora a uso residencial y terciario tienen dos bancos (Bankia y Caixabank) las garantías hipotecarias. El valor del suelo bajaría de manera radical y obligaría a todos a replantearse la situación. El vaivén para el Valencia también es mayúsculo porque en cada balance anual, el club otorga unos valores a unos terrenos que perdían rápidamente el valor. Por eso hay quien piensa que en el panorama a futuro existen algunas iniciativas para esquivar casi la quiebra. El mismo Lim, por ejemplo, podría comprar la parcela. O plantear una ampliación de capital de 150 millones de euros para mantener el equilibrio.

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