Día de playa en cuarentena

En un día como el de ayer hace un año la playa no habría estado desértica. En un día como el de ayer hace un año habría sido complicado encontrar una mesa libre en las terrazas del paseo marítimo de la ciudad. Y no hace falta irse tan atrás, incluso en un día como el de ayer, con temperaturas máximas por encima de los 20 grados pero de hace tan sólo un mes, habría gente tomando el sol cerca de la orilla. Pero el de ayer fue un día de playa en cuarentena.

Por la Marina de Valencia sólo se veía circular patrullas de la Policía Local y Nacional que no tardaban en detener a cualquier vehículo o de exigir la documentación y explicaciones a los menos que caminaran por allí.

El transporte público iba con cuentagotas; tranvías y autobuses vacíos se acercaban hasta la zona del paseo marítimo de Las Arenas y la Malvarrosa; pasaban de largo, sin descargar pasajeros.

«Estaría maravillosa, llena de gente paseando e incluso tomando el sol como siempre que sale bueno aquí»

Un par de barrenderos del servicio de limpieza comentaban extrañados la escena: «no hay mucho que hacer, salvo recoger algunas heces de perro». Porque eso sí, en el periodo de confinamiento se ha visto de todo y se sigue viendo a quienes aprovechan el paseo del animal para charlar con otros dueños saltándose lo establecido en el estado de alarma por la pandemia.

El mar había arrastrado algas hasta la orilla como queriendo aprovechar la falta de visitas para limpiarse. El agua brillaba, transparente, con los reflejos habituales de un día despejado en el que el calor empezaba a apretar cuando se acercaba el mediodía.

Desde la Marina hasta la Malvarrosa, todo estaba cerrado; lo que parece lógico dada la situación pero que a la vez resulta extraño. Las habituales terrazas que habrían copado el paseo marítimo se borraban de la imagen que deja ahora el coronavirus: una estampa primaveral pero sin gente que la disfrute.

«Estaría la playa maravillosa, llena de gente paseando y tomando el sol, sería increíble como cualquier día que sale bueno incluso en invierno aquí en Valencia», comenta José Miguel Bielsa, presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de la playa de Las Arenas. Resignado reconoce que «es lo que hay» aunque sabe a ciencia cierta que sin las Fallas ni la Semana Santa perderán mucho dinero. «Lo que perdemos es el 30% del año, esta es la época en la que arranca la temporada y además nos sirve, sobre todo la Semana Santa para coger perspectiva de cómo será el verano, pero ahora perderla estamos sufriendo la incertidumbre», relata Bielsa.

Llegan las consecuencias económicas de la crisis sanitaria, también para la hostelería y el turismo que se resienten por una situación que Bielsa describe como «un desastre total». Con palabras similares la describe el presidente de la Asociación de Restaurantes de la Malvarrosa, José Miralles.

«Es un golpe durísimo para los restaurantes, un golpe sin precedentes y que viene justo después de la borrasca Gloria, con tantos daños materiales y nos encontramos con que hemos perdido toda la facturación de Fallas y Semana Santa que son las que mantienen nuestros locales», dice Miralles que augura un futuro complicado, porque aunque piense en la llegada del verano explica que «el turismo está más que perdido para el 2020». Contratar a personal será casi imposible y cree que la factura económica llegará para todos: «Cuando llegue el momento, no todos podrán salir a picar algo, a comer paella por ahí, y se pensarán si tomarse unas cervezas». Miralles confía en las ayudas del Gobierno y de la Generalitat y espera «que no nos dejen caer como ha pasado otras veces».

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