Coleman-Lyles, el gran duelo perdido en Tokio 2020

El aplazamiento a 2021 de los Juegos de Tokio 2020 ha privado a los aficionados del gran duelo entre los reyes del esprint: Christian Coleman, campeón mundial de 100 metros, y Noah Lyles, titular de los 200, tendrán que esperar un año para dirimir sus diferencias.

Las restricciones de movilidad y los confinamientos decretados para contener la pandemia de COVID-19 han obligado a Coleman a regresar a casa de sus padres en Atlanta, su ciudad natal, mientras su gran rival, Lyles, también estadounidense, se debate entre temores por su historial médico.

A primeros de septiembre pasado, Coleman, de 24 años, superó el obstáculo de una investigación de la Agencia Estadounidense Antidopaje (Usada), que examinó sus tres faltas a controles de dopaje y terminó exculpándolo por una cuestión de fechas, para lucirse en los Mundiales de Doha, donde el 28 de ese mismo mes se alzó con el título de 100 metros con récord personal (9.76).

Ya era campeón y plusmarquista mundial de 60 metros en pista cubierta (6.34). Ahora Coleman destronaba en 100 a su compatriota Justin Gatlin, que pese a sus 37 años llegó segundo con 9.89, por delante del canadiense Andre de Grasse (9.90, récord personal).

Tres días después, el 1 de octubre, el antiguo gimnasta Noah Lyles sostuvo el pulso con Coleman por el estrellato del atletismo universal -vacante desde la retirada de Usain Bolt-, al proclamarse campeón de 200 con un tiempo de 19.83 por delante del canadiense Andre de Grasse (19.95) y del ecuatoriano Alex Quiñónez (19.98).

En el Khalifa Stadium de Doha Lyles y Coleman estaban llamados a librar un duelo a distancia por el liderazgo, no sólo del atletismo estadounidense, sino también del mundial. Hubiera sido más fácil dilucidarlo en un choque directo, pero Coleman se inclinó por el 100 y Lyles por el 200.

Lyles dijo que en los Juegos de Tokio iría también por el oro en 100 metros, y los aficionados ya se relamían pensando en una rivalidad a la antigua usanza, de las que en 100 metros no se ven desde los tiempos de Carl Lewis y Ben Johnson.

El antiguo gimnasta nacido en Gainesville (Florida) ocupa ya el cuarto puesto del ránking de todos los tiempos en 200 con su marca de 19.50 conseguida el 5 de julio pasado en Lausana. Sólo tiene por delante a los jamaicanos Usain Bolt (19.19) y Yohan Blake (19.26) y al estadounidense Michael Johnson (19.32).

El coronavirus, sin embargo, ha echado por tierra la primera convocatoria del combate supremo, y en 2021 ya no será lo mismo.

Pese a su juventud, Lyles asiste con temor a los estragos de la pandemia. Se considera inscrito en un grupo de riesgo por su condición de alérgico y asmático. Ya sufrió la gripe porcina, otra pandemia que en 2009 y 2010 se cobró miles de víctimas en todo el mundo.

«Mi cuerpo está más expuesto al contagio que otras personas y por eso tengo que tener más cuidado», comentó recientemente desde su domicilio en Florida.

De ahí que el aplazamiento de los Juegos de Tokio haya sido un alivio para él. «Mi primera preocupación era que todo el mundo estuviera sano y que todos pudiesen entrenar en un lugar adecuado antes de competir», apuntó.

La batalla por la sucesión de Usain Bolt, que colgó las zapatillas de clavos el 12 de agosto de 2017 en los Mundiales de Londres, se toma un año de receso.

Coleman, el hombre más veloz del mundo los dos últimos años (9.76), y Lyles, una décima más lento que su compatriota en 100 metros, congelan sus diferencias para dirimir en 2021 el gran combate de velocistas.

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