El mayor estímulo económico de la historia se queda corto en Nueva York

El mayor paquete económico que haya aprobado nunca Estados Unidos, valorado en 2.200 billones, con ‘b’, se ha quedado corto. Una inversión «a la altura de una guerra», dijo el líder del Senado Mitch McConnell. Que «ni siquiera se puede llamar estímulo económico», matizó. «Es un plan de emergencia». El paquete es casi quince veces mayor que el de 2008 y, sin embargo, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, lo considera «una gota en el océano». O lo que es peor, «un auténtico desastre para Nueva York», que calcula perder entre 10.000 y 15.000 millones de dólares sólo en recaudaciones públicas, pero apenas recibirá 3.800.

El verdadero estímulo económico vendrá después, han prometido los líderes del Congreso. Esto sólo es un salvavidas temporal a los negocios y trabajadores en general, que agotan sus últimos ahorros antes de caer al vacío. El paquete legislativo ha sido objeto de una ardua negociación y todavía tiene que votarse en la Cámara Baja para reconciliarlo con la versión que aprobó la semana pasada.

CIFRAS DE PÁNICO:

1.135
estadounidenses han perdido ya la vida víctimas del coronavirus.
78.600
casos positivos han sido contabilizados de forma oficial en el país.

La votación del Senado se demoró hasta la medianoche del miércoles -madrugada de este jueves en España- porque muchos legisladores republicanos consideran que «ésta es la peor idea» posible, como dijo el senador Lindsey Graham. En su opinión, la prórroga de los subsidios de desempleo por 13 semanas, con un aumento de 600 dólares semanales, extensible por primera vez a los trabajadores por cuenta propia, sólo servirá para incentivar que la gente no trabaje.

Más consenso había en torno a la popular medida de enviar un cheque de 1.200 dólares a cada contribuyente que gane menos de 75.000 dólares al año, además de 500 dólares por hijo. El secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, quiere que empiecen a llegar a los buzones de los ciudadanos en tres semanas, la fecha en la que habitualmente vence le plazo para la declaración de impuestos, pospuesta para junio. Por una vez, sin, que sirva de precedente, será Hacienda la que les pague.

Préstamos sin interés

Con todo, la medida más importante será la de invertir 350.000 millones de dólares en préstamos sin intereses para la pequeña y mediana empresa, 100.000 millones para los hospitales y 500.000 para las aerolíneas y otras empresas de transporte. Los aviones que quedan en ruta van tan vacíos que ya no se asigna asiento. Por todo ello, el paquete se aprobó al final por unanimidad, incluso con el voto de Graham y la promesa del presidente, Donald Trump, de firmarlo en cuanto llegue a su mesa. Sólo faltaron cuatro senadores: Ron Paul, enfermo de Covid-19, y otros tres en cuarentena por haber tenido contacto con él.

Nueva York busca de forma desesperada camas de hospital para los infectados con COVID-19

El virus se expande imparable por todo el país, donde este jueves se superaron las barreras psicológicas de los 75.000 casos y 1.000 muertos -por la tarde eran ya 78.600 positivos y 1.135 fallecidos-. El único antídoto parece ser la distancia de separación, que en Nueva York ha permitido ralentizar el número de hospitalizaciones, que el martes se duplicaban cada 3-4 días y el miércoles cada 4-7.

Los neoyorquinos aprenden la lección de abandonar las calles, pero otras ciudades como Nueva Orleáns apenas han abierto esa página. Los mil casos que reportaba este jueves la ciudad del Mardi Grass (2.035 en todo el estado de Louisiana) repetían el patrón de Nueva York y amenazaban con convertir la zona en el siguiente punto caliente. Sus habitantes se resisten a abandonar la costumbre social de reunirse con los vecinos en los porches, pese a que se culpa de la propagación a los tumultos de los carnavales, que terminaron el 25 de febrero. Solo la parroquia de Orleáns, uno de los barrios más golpeados por el desastre del huracán Katrina, tiene ya más muertos que todo el condado de Los Angeles. Y de entre ellos, once vivían en una misma residencia de ancianos, donde hay docenas de infectados.

Una semana para conocer los resultados de los análisis

Con los laboratorios colapsados por el aumento de las pruebas de diagnóstico, se tarda hasta una semana en recibir los resultados. Natasha Ott, una joven de 39 años que trabajaba en un centro clínico, apareció muerta en la cocina el viernes sin haberlos recibido. «Los arreglos de su funeral aún no se han completado», decía la necrológica en el periódico local.

A este retraso se une el hecho de que la mayoría de los presuntos infectados han de pagar de su bolsillo pruebas de diagnóstico. Eso retrae a los que tienen menos recursos y contribuye a acelerar la transmisión de la epidemia.

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