ADU asegura que la crisis altera los planes de compra del viejo Mestalla

Vender la parcela del viejo Mestalla nunca ha sido fácil. Ni con la expansión urbanística de la ciudad en plena efervescencia; ni con el posterior pinchazo de la burbuja inmobiliaria; ni, por supuesto, ahora que el país está sumido en una incertidumbre global por culpa de una pandemia. Por eso, desde que Vicente Soriano aireó aquellos famosos papeles delante de cientos de accionistas y en junta (17-11-2008) asegurando que ya había vendido el solar por 300 millones de euros, la mayor operación urbanística de la ciudad que marcaría además un nuevo rumbo para el Valencia CF siempre ha estado en entredicho y bajo un escepticismo extremo. Ahora incluso más. A cinco días de que el club y ADU oficialicen la venta del solar del viejo Mestalla, desde la cooperativa admiten que la crisis generada por el coronavirus ha provocado un importante vaivén en la escenografía prevista. Aunque de la misma manera que se acepta que la situación requiere nuevos matices, se insiste también en que este cambio de variables no implican que se tenga que dar por hecho que todo haya saltado por los aires. «Seguimos adelante», insisten con intención de mostrar contundencia fuentes de la cooperativa de viviendas.

Es por eso por lo que tanto ADU como el Valencia preparan un escrito de manera conjunta para el próximo martes con el fin de explicar bajo qué parámetros queda ahora el acuerdo al que meses atrás habían llegado. ¿Por qué el martes? Pues porque el martes día 31 era la fecha fijada por ambas partes para oficializar la compra-venta definitiva del solar del viejo estadio. Ese día, ADU se había comprometido a garantizar al club la operación urbanística, cuyas cifras podrían estirarse en torno a los 140 millones de euros. El Valencia, desde el primer momento, dejó claro que lo que necesitaba era recibir lógicamente garantías de que se iba a proceder a ese pago.

Pero el camino fue moldeándose conforme fueron avanzando las fechas y se fue materializando la campaña de venta de pisos. ADU nunca lo ha tenido fácil pese al esfuerzo que desde la cooperativa se ha realizado en esa labor de concienciación de que todo iba a seguir según lo previsto. Una situación de alarmar provocaría la huida de potenciales clientes. De hecho, la modificación más sustancial llegó cuando anunciaron los propios responsables de la cooperativa que se habían cambiado las garantías, modificación que al Valencia particularmente no le afectaba en gran medida, ya que al club lo que de verdad le interesa es saber que va a cobrar ya sea de una entidad financiera o un fondo.

Es en ese último aspecto donde se ha producido la causa de la variación. El modelo de financiación estaba bastante claro pero el escenario que ha surgido con la paralización prácticamente mundial por culpa del coronavirus ha hecho que se hayan tenido que congelar las tomas de decisiones y los acuerdos que ADU tenía bastante avanzados. Esa es la versión que se transmite. De ahí que en la cooperativa se insiste en dejar claro que desde el punto de vista financiero se continúa trabajando y subiendo peldaños, aunque bajo la influencia de los grandes inconvenientes que han surgido a raíz de la pandemia.

Hay que tener en cuenta la sensibilidad que la iniciativa promotora tiene cada vez que surge algún tipo de cuestión que afecta a la propia campaña de venta de pisos. Lo curioso es que cuando se decretó el estado de alarma en España, ADU trasladó en todo momento a LAS PROVINCIAS que eso no iba a influenciar en absoluto todo el proceso en lo que a llegar listos para la firma con el Valencia el martes día 31 se refiere. Ayer, en cambio, la versión era diferente aunque siempre insistiendo en dejar claro que no implica la suspensión del acuerdo ni la paralización de la venta de viviendas.

Al respecto y aunque siempre se ha apostado por una claridad meridiana en lo que a detalles de la operación se refería, en esta fase final nunca se han querido dar datos concretos y actuales del ritmo de venta de los pisos de Mestalla. Siempre se ha dicho que se iban cumpliendo las previsiones que se habían marcado, aunque una cosa era el interés inicial y otra la firma definitiva de los particulares.

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