Mireia Belmonte, la campeona ante una página en blanco

Mireia Belmonte recibió con alivio la noticia de que los Juegos de Tokio se postergarían a 2021. “Ha sido la decisión más acertada”, dijo.

A sus 29 años, la deportista española con más medallas del siglo, ya puede considerarse veterana en un deporte históricamente dominado por adolescentes. Con solo 25 años, en Río se convirtió en la nadadora más longeva de siempre en ganar un oro en 200 mariposa y ahora se proponía duplicar su conquista en un territorio psíquica y fisiológicamente inexplorado. El tiempo ha dejado de ser un aliado fiable para Mireia. Pero la pandemia de coronavirus la ha situado ante una paradoja: cuanto más tiempo pase enclaustrada fuera del agua, más tiempo necesitará para expresar lo mejor de su don. “Los nadadores se apagan sin una piscina”, dice Fred Vergnoux, su entrenador; “yo temo que después de esta cuarentena algunos se queden por el camino”.

Cada minuto cuenta en la contrarreloj de Mireia hacia Tokio. El hecho de que acuda a los Juegos con 30 años no es un mero detalle cuando sus pruebas de referencia son los 200 mariposa y los 400 estilos. Ninguna de las 81 ocupantes históricas de los podios de dichas finales superaba los 27 años. En este terreno, como hicieron Federica Pellegrini o Michael Phelps, la española se dispone a abrir una vía desconocida. Iñigo Mugika, el maestro fisiólogo que coordina los servicios de apoyo al rendimiento en la federación, entiende que la barrera de los 27 años se puede derribar. “Es cuestión de limitar la decadencia fisiológica”, dice. “Sabemos que para las actividades deportivas de resistencia no hay un declive importante antes de los 30 años y si lo hubiese sabemos que se puede compensar completamente con un entrenamiento y una planificación a largo plazo, con una nutrición adecuada y con un estilo de vida que garantice la salud y el mantenimiento de las cualidades fisiológicas que te permitan rendir a ese nivel. He trabajado con Eneko Llanos durante mucho tiempo y tenía casi 43 en el último Ironman que ganó, y bajó de las ocho horas, y trabajé con Ainoa Murua, que compitió en cuatro Juegos y en Río tenía 38”.

“Es más relevante mantener la motivación de ser deportista de elite 24 horas al día y 365 días al año”, concluye Mugika, “ser capaz de plantearte nuevos retos. Es el caso de los grandes campeones como Phelps, que lo ganaron todo y se motivaron para seguir entrenando día a día, y regresaron con éxito a los 30 años, después de retirarse”.

Aspirante a portar la bandera del equipo olímpico después de participar en tres Juegos, Mireia sabe lo que son los largos recorridos. Cuando el 14 de marzo el estado de emergencia forzó el cierre de todas las piscinas, comenzó un periodo de incertidumbre sin precedentes en su deporte. “Estamos viviendo algo histórico”, dice Vergnoux, jefe de entrenadores de la federación española, que trabaja con sus nadadores por teleconferencia cada día para mantenerlos activos. “Esta será la primera olimpiada de cinco años. Para ganar no bastará con hacer las cosas bien, sino con hacer cosas nuevas. No sabemos lo que nos espera. Estamos todos ante una página en blanco. Es fantástico. La creatividad será determinante”.

“No podemos plantearnos esto como un descanso”, señala Vergnoux. “Debemos aprovechar cada día para hacer cardio, fortalecer el tronco, ganar flexibilidad, hacer pesas, prepararnos mentalmente… No podemos pensar que este, como todos los años olímpicos, comenzará el 1 de septiembre. No sabemos ni el calendario que tenemos por delante: no sabemos cuándo se celebrarán los Juegos, si en mayo, julio o agosto, ni si el Mundial de Natación se colocará antes o después”.

Mireia tiene un gran acicate. En los 200 mariposa no aparecen nadadoras que se aproximen a sus mejores marcas. Desde que se colgó el oro en Río con un tiempo de 2m 04,85s, nadie ha nadado por debajo de ese umbral. La final del Mundial de Gwangju, en 2019, no registró marcas que se aproximaran al récord. La húngara Boglárka Kapás fue primera en 2m 6,78s y la estadounidense Katie Drabot atrapó el bronce en 2m 7,04s.

“Desde 2016 la que mejor ha respondido en 200 mariposa ha sido Katinka Hosszu, y Mireia le ha ganado”, observa Raúl Arellano, biomecánico y analista del equipo español. “Nadie más ha bajado de dos minutos y cinco segundos. Eso hay que aprovecharlo”.

“El que mejor innove y se adapte a la situación será el que gane el oro”, juzga el biomecánico. “Quizás hasta el invierno será difícil competir a suficiente nivel. Hay dos cosas llamativas; primero, un nadador que haya podido tener este coronavirus, no se sabe hasta qué punto podría afectar a su sistema respiratorio. Para personas que necesitan una capacidad de ventilación extraordinaria esto no puede ser bueno. Y luego está la incógnita de cómo se recuperan de este periodo de transición. Los nadadores, salvo los lesionados de larga duración, no paraban nunca en periodos tan largos sin meterse en una piscina. Nadar es muy diferente. Hay factores biomecánicos y componentes psicológicos específicos. La incertidumbre afecta más a los nadadores que a muchos otros deportistas”.

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