El Banco de España advierte de que los países con menos margen presupuestario tendrán más dificultades si no ayuda Europa

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos.El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos.

La economía española ha entrado en el terreno de lo desconocido. Las medidas adoptadas para contener la pandemia del coronovirus no tienen precedentes: movimientos restringidos, sectores enteros cerrados como la hostelería, el comercio minorista o el automóvil… Nunca en una sola semana habían dado tantos bandazos las previsiones: el viernes pasado la agencia de calificaciones S&P vaticinaba que la economía española retrocederá este año un -1,8% para rebotar con un 3,1% el que viene. Cuatro días más tarde, este martes, el banco de inversión Goldman Sachs decía que se desplomaría un -9,7% para dispararse al siguiente un 8,5%. Esa caída es más del doble de la registrada en 2009, que llegó al -3,8%. En este contexto en el que resulta muy difícil hacer una predicción y abunda la dispersión en los análisis, el Banco de España ha decido retrasar sus previsiones para la economía española a la espera de poder contar con más información, igual que ha hecho el Banco de Francia y la Reserva Federal de Estados Unidos. En cualquier caso, la institución que dirige Pablo Hernández de Cos señala que está haciendo un vigilancia reforzada día a día.

“El escaso período transcurrido desde la declaración del estado de alarma hace que no se disponga todavía de indicadores que permitan medir con un mínimo de rigor y precisión la magnitud y duración de los efectos de la crisis sobre la actividad y el empleo que, en todo caso, cabe esperar que evolucionen muy negativamente en el corto plazo”, dice el informe trimestral del banco publicado este miércoles.

El impacto del virus sobre la economía y el empleo será en todo caso “muy pronunciado”. Pero si las medidas de contención tienen éxito, los efectos negativos de la Covid-19 sobre la actividad deberían ser en principio “predominantemente transitorios”, sostiene el informe. Hasta ahí la parte positiva.

Sin embargo, las perspectivas de España están “sometidas a una incertidumbre muy elevada”, constata. Solo se pueden hacer cálculos imprecisos sobre cuánto puede estar cayendo la producción y el consumo durante el confinamiento. Se desconoce cuánto durará la reclusión impuesta para detener al virus. Y tampoco se sabe en grado qué grado mitigarán el golpe las medidas adoptadas a pesar de su potencia. Se trata de “la mayor movilización de recursos ante una crisis en la historia reciente”, y “del éxito de estas, sobre la que no se cuenta con experiencia histórica comparable, dependerá en buena medida la profundidad del retroceso económico y su persistencia”, afirma. Entre ellas, el Banco de España destaca el billón de euros que ha puesto el BCE sobre la mesa para comprar deuda, el equivalente a casi el PIB de España y un 10% del de la zona euro.

Aun así, las actuaciones nacionales “requieren un respaldo decidido de las políticas económicas supranacionales”, recalca. Y añade que “de lo contrario su efectividad podría verse limitada en aquellos países que disponen de menos margen presupuestario”. Es decir: o Europa ayuda o los Estados como España con una elevada deuda pública y unas cuentas sin sanear, o estos países tendrán más dificultades para hacer frente a la debacle. Y el Banco de España concreta incluso el cómo. Se pueden desplegar las líneas del mecanismo de rescate europeo (MEDE), que cuenta con unos 410.000 millones ampliables por el Eurogrupo. Se pueden introducir “elementos de mutualización de riesgos presupuestarios”, esto es, el eurobono o coronabono. Y también se podrían incluir instrumentos de cobertura económica y social mancomunados. El Banco de España incluso reclama un fondo de desempleo europeo.

El supervisor español ha estado una y otra vez reclamando que se aprovechase la bonanza para bajar el déficit y la deuda. “Hay que arreglar el tejado mientras brilla el sol”, dijo el director de Economía del Banco de España, Óscar Arce. El chaparrón ha llegado y las cuentas están todavía manga por hombro. Goldman Sachs advertía en su informe que el déficit público de España escalará hasta el 10% del PIB, el nivel de 2009.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha señalado sin embargo que ahora es el momento de hacer todo cuanto se pueda: “Es necesaria una mayor ambición de las políticas fiscales europeas”. Según los datos que muestra el banco, solo Portugal ha puesto hasta ahora menos medidas fiscales en porcentaje de PIB. España e Italia han anunciado iniciativas por valor del 1,4% del PIB. Si bien el Banco de España anticipa que en general se esperan muchas más. Destacan Alemania, Austria, Corea del sur y Australia, con paquetes del entorno del 3% o superiores. El gradualismo de la vicepresidenta Nadia Calviño puede tener que ver con esto. De todas formas, la titular de Economía ya ha declarado que prepara nuevas medidas sociales para ayudar a colectivos vulnerables.

Salvo en el caso de China, el Banco de España insiste en que los indicadores más comunes no reflejan todavía el impacto de la epidemia. En el país asiático, en el conjunto de los dos primeros meses del año, cayó en tasa interanual la producción industrial un 13,5%, las ventas minoristas un 20,5% y la inversión un 24,5%. Y agrega que con excepción del sector financiero, todos los servicios muestran un claro empeoramiento, sobre todo la hostelería y los transportes.

“En un contexto de disrupción de las cadenas productivas globales, parece inevitable una contracción de los intercambios comerciales internacionales”, subraya. El documento apunta que en China, “que en cierto sentido desempeña un papel de indicador adelantado de lo que cabría esperar en el futuro para otras áreas geográficas”, las exportaciones se hundieron un 17% entre enero y febrero respecto al mismo periodo de 2019.

Y las caídas del PIB de este año que están anticipando los analistas en todas las economías son “severas”, constata la institución con sede en la Plaza de Cibeles. “Caben pocas dudas acerca de la severidad de la perturbación, que ha alterado de modo radical la dinámica real y financiera de la economía española”. No obstante, argumenta que la fuerte expansión de la política fiscal y monetaria debería permitir una sostenida recuperación. Y el empleo perdido sobre todo en ERTE debería recuperarse si el golpe es transitorio. Con todo, la situación está rodeada de riesgos, admite. Existe la posibilidad de que las medidas para mitigar la epidemia se prolonguen. “Y es cierto que una perturbación de esta magnitud, aun siendo transitoria, puede generar ciertos daños duraderos sobre el tejido empresarial, la confianza y el empleo”, reconoce.

El documento solo proporciona información sobre dos indicadores recientes afectados: el consumo de Internet registró un fuerte descenso en los días previos a la declaración del estado de alarma. Y la disminución vuelos se aceleró de forma muy pronunciada desde mediados de marzo.

El Banco de España destaca que la incertidumbre es tal que el oro, que se considera un activo refugio, ha experimentado una caída de más de un 10% en los últimos días debido que los inversores necesitan la liquidez. Las Bolsas occidentales han registrado derrumbes del orden del 30%, recuerda el documento.

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