La pesadilla de un matrimonio valenciano atrapado en Kiev, donde fueron a conocer a su hijo

Lo suyo no fue un viaje turístico. Todo comenzó el pasado 5 de marzo, cuando el valenciano Sergio Aznar y su mujer Luz Marín se desplazaron a la ciudad ucraniana de Kiev para conocer por fin a su hijo. La pareja se decantó por la gestación subrogada después de que un cáncer arrebatase a Luz la posibilidad de tener hijos. Este 8 de marzo todo cambió con el nacimiento del pequeño Sergio.

Desde entonces, el matrimonio está viviendo una auténtica pesadilla al no poder regresar a España junto a su hijo: «Hemos contactado con la embajada pero no podemos tramitar la documentación de Sergio porque está todo paralizado por la situación provocada por el coronavirus», señala Luz. La murciana explica que la instrucción del gobierno del 18 de febrero de 2018 dificulta el registro de los menores nacidos en el extranjero a través de esta técnica y ese es el principal problema de la pareja, que se muestra desesperada ante las trabas para la obtención de la documentación del menor. Sin ella no pueden volver a casa: «La embajada no nos da el pasaporte español del bebé, tenemos que tramitar primero el ucraniano y una vez en España hacer el resto», indica Marín.

«Nuestro miedo es quedarnos aquí con el niño, que no está ni registrado» LUZ Marín | ESPAÑOLA ATRAPADA EN KIEV

La burocracia les tiene atrapados en Kiev y sin fecha de vuelta: «De momento estamos en un apartamento que nos proporciona la propia clínica, pero todo tiene un fin», apunta la madre. La situación allí tampoco es fácil y el paso del coronavirus ya tiene confinada a la población: «Aquí se está complicando la cosa, ya está todo cerrado como en España», describe Marín. «Nuestro miedo es quedarnos aquí con el niño, que no está ni registrado», confiesa la murciana.

La pareja publicó un vídeo en YouTube este domingo exponiendo su desesperación, que ya ha servido para que la delegación del Gobierno de Murcia, donde ambos residen, se ponga en contacto a través de un escrito a la embajada española en Kiev. También reconocen que no son los únicos en esta situación: «Hay más familias españolas aquí en el mismo estado, todas con niños menores de tres meses», relata Marín, exhausta tras pasar el día junto a su marido intentando agilizar una situación de la que teme no saber el fin.

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